Lugares insólitos del Alto Tajo para descubrir este verano

El Alto Tajo guarda rincones que no aparecen en las guías convencionales. Formaciones de roca que parecen otro planeta, cuevas con pinturas de hace miles de años, confluencias de ríos de dos colores distintos… Y lo mejor es que muchos de estos lugares están a un paso de los pueblos de la Mancomunidad, que son la base perfecta desde la que explorarlos con calma.

Si este verano viajáis en familia y buscáis algo más que playa y piscina, el Alto Tajo os va a sorprender. Aquí van algunos de los rincones que más nos gustan — y que a los niños les dejan los ojos como platos.

La plaza de toros tallada en la roca, en Chequilla

Chequilla es uno de esos pueblos que cuesta creer que existan. Está al final de una carretera revirada, rodeado de formaciones rocosas de arenisca roja tan caprichosas que se ha ganado el apodo de «Pequeña Ciudad Encantada». Pero si hay algo que realmente no tiene igual en ningún otro lugar de España, es su plaza de toros: un anfiteatro natural excavado directamente en la roca, sin una sola grada artificial. Aquí no se lidia nada, hoy se usa para teatro y actividades culturales, pero la impresión de estar dentro de una estructura que el agua esculpió hace millones de años es difícil de olvidar.

Si queréis ver más, el National Geographic le dedicó un artículo el año pasado, podéis leerlo aquí: El pueblo de 14 habitantes escondido entre un laberinto de rocas de Guadalajara

Zaorejas y Villanueva de Alcorcón están a menos de media hora y tienen casas rurales con encanto para pasar la noche. Consulta opciones en Donde Dormir.

El Barranco de la Hoz del río Gallo: el Cañón del Colorado en Guadalajara

Estaréis pensando que exagero con el título… pues mirad:

Cueva en el cañón del río Gallo, Guadalajara. Por ABUELO RAMIRO.
Cueva en el cañón del río Gallo, Guadalajara. Por ABUELO RAMIRO. Extraída de la web de https://www.escapadarural.com/

Acantilados rojizos de hasta 400 metros, formas fantasmagóricas esculpidas por la erosión durante miles de años, una pequeña ermita del siglo XIII al fondo del barranco… El Barranco de la Hoz del río Gallo, cerca de Corduente, es uno de los paisajes más espectaculares de toda la Península y, sin embargo, uno de los menos conocidos fuera de la provincia.

Hay tres miradores a distintas alturas desde los que, si tenéis suerte, y aquí la suerte suele acompañar, podréis ver sobrevolar águilas reales, halcones peregrinos, alimoches y buitres leonados. Llevar prismáticos es obligatorio.

Dónde dormir: Armallones y Peralveche están muy cerca y son tranquilos, frescos y tienen todo el silencio del mundo.

El monolito conocido como Huso, en Guadalajara. Por Abuelo Ramiro
El monolito conocido como Huso, en Guadalajara. Por Abuelo Ramiro

Dónde dormir: Armallones y Peralveche están muy cerca y son tranquilos, frescos y tienen todo el silencio del mundo.

La Cueva de los Casares: arte rupestre del Paleolítico

Declarada Monumento Nacional desde 1935, la Cueva de los Casares, cerca de Riba de Saelices, contiene sobre sus paredes una colección de grabados paleolíticos únicos en el interior de la Península: rinocerontes, ciervos, caballos, peces… todos ellos trazados con una naturalidad que sorprende viniendo de hace decenas de miles de años.

La visita requiere casco y linterna, recorrer algunos tramos agachados y un guía que sepa contar la historia que hay detrás de cada trazo. El resultado es una de esas experiencias que los niños guardan en la memoria para siempre, y que sirven de puerta de entrada a conversaciones sobre quiénes eran las personas que habitaron estos mismos paisajes mucho antes que nosotros.

Cueva de los Casares
Cueva de los Casares. Foto:
https://www.turismocastillalamancha.es/

Más información en: https://www.ribadesaelices.es/cueva-de-los-casares/

Dónde dormir: El Recuenco o Peñalén son puntos de partida cómodos para llegar a esta zona.

El Bosque Fósil de Aragoncillo: troncos de 290 millones de años

A 18 km de Molina de Aragón, en la Sierra de Aragoncillo, hay troncos petrificados que llevan en el suelo casi 300 millones de años. Una erupción volcánica los cubrió de lava y ceniza, y el proceso de silicificación posterior los conservó con tal detalle que aún pueden verse sus raíces penetrando en el sustrato, tal como estaban cuando el árbol vivía. Son los fósiles de este tipo más antiguos del mundo. Y están ahí, en un campo, accesibles, sin ticket de entrada.

Para los niños, y para los adultos, ver un tronco de madera convertido en piedra con 290 millones de años es algo que reajusta la escala del tiempo de una forma que ningún libro de texto consigue. Como entrar en Jurassic Park, pero sin el susto.

Dónde dormir: Villanueva de Alcorcón o Arbeteta son una base cómoda para explorar esta zona del Geoparque.

El Alto Tajo empieza en nuestros pueblos

Todos estos lugares forman parte del mismo territorio: el Geoparque Molina-Alto Tajo, uno de los espacios naturales más ricos y menos masificados de España. Y los pueblos de la Mancomunidad: Zaorejas, Peñalén, Peralveche, Poveda de la Sierra, Villanueva de Alcorón, Villar de Cobeta, El Recuenco, Armallones, Huertapelayo y Arbeteta, son la puerta de entrada natural a todo esto.

Dormir aquí no es solo una cuestión práctica. Es elegir despertar con vistas al cañón, cenar escuchando el río y que los niños tengan espacio de sobra para ser niños. Encuentra tu alojamiento y las mejores opciones gastronómicas de la zona en https://pueblosaltotajo.es/comer-y-dormir/. ¡Empieza a planificar tu verano insólito!

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