Hay algo poderoso en las palabras que abren la nueva edición de la revista Abarca:
“Los pueblos del Alto Tajo no están vacíos; están llenos de vida, esfuerzo y amor por el entorno.”
Una afirmación que no solo emociona, sino que se siente verdadera cuando uno recorre estas tierras. Desde Arbeteta hasta Zaorejas, pasando por enclaves como El Recuenco, Villanueva de Alcorón o la enigmática Villaescusa de Palositos, el Alto Tajo late. Y late fuerte.
Raíces que no se rinden
Detrás de cada pueblo hay manos que restauran tejados, que hornean pan, que limpian senderos. Hay familias que decidieron quedarse, o volver. Hay juventud que organiza festivales, escuelas que siguen abiertas, bares que aún tienen bullicio. Todo eso es resistencia, pero también ilusión.
Un futuro que se cultiva
La revista Abarca lo deja claro: no se trata solo de preservar, sino de crear. Proyectos culturales, rutas señalizadas, iniciativas sostenibles y actividades comunitarias llenan de contenido la vida en estos pueblos. El futuro no es una amenaza, es una cosecha que ya se está sembrando.
Amar el lugar que te ama
El Alto Tajo no necesita ser redescubierto, solo necesita ser escuchado. Sus gentes ya están contando su historia, cuidando cada rincón, acogiendo a quien se acerque con respeto. Porque estos pueblos no están vacíos. Están llenos: de memoria, de naturaleza y de cariño.
“Es nuestra forma de decir: seguimos aquí. Y no solo seguimos… estamos floreciendo.”