Hay un fin de semana de agosto en el que el Tajo deja de ser solo un río. Se llena de troncos, de botas altas y de pértigas de avellano. El agua vuelve a llevar madera, como la llevó durante cinco siglos. Los días 28 y 29 de agosto de 2026, Poveda de la Sierra acoge la XXX Fiesta Ganchera del Alto Tajo. Treinta años recreando un oficio que se apagó hace décadas y que aquí, cada verano, vuelve a respirar.
Un oficio de cinco siglos
La madera del Alto Tajo fue durante siglos la mejor de la Corona. La primera maderada documentada es de 1561, y bajaba ya trabajada para levantar el Palacio Real de Aranjuez. Eran vigas escogidas, marcadas con el cuño del rey. Nació de la necesidad de Felipe II, y de esa necesidad salió todo un mundo.

Mover una maderada requería una logística descomunal. Miles de troncos, algunos de más de doce metros, que llegaban a ocupar treinta kilómetros de río. Para conducirlos hacían falta desde cien hasta más de mil gancheros, y la expedición podía durar de tres a seis meses. Se echaban los troncos al agua en marzo, cuando el deshielo engordaba el caudal. De ahí el refrán: marzo, con sus marzadas, se lleva las maderadas.
Desde el Alto Tajo, la madera viajaba hasta Aranjuez, Toledo y Talavera de la Reina. La guiaban hombres que conocían cada rápido y cada remolino, con el bichero como única herramienta. Una pértiga larga de avellano, con punta de lanza de hierro para clavar y una garra curva para empujar y separar troncos. De ahí les viene el nombre de Gancheros.
Conviene no adornarlo de más. Era un trabajo duro y peligroso. Gente de campo que el resto del año trabajaba la tierra, y que en el río pasaba frío, humedad y penurias. José Luis Sampedro, que los conoció, los describió como los hombres más enteros e íntegros que había tratado, y la fiesta de los Gancheros homenajea esa dureza, sin pretender disfrazarla.
El río que nos lleva
En 1961, Sampedro convirtió aquella epopeya en literatura con «El río que nos lleva«. La novela puso el Alto Tajo en el mapa. En 1989, Antonio del Real la llevó al cine con Alfredo Landa, logrando que la imagen del ganchero cruzara las fronteras de éste país.

Para entonces, el oficio ya se había apagado. A finales de los años 40, los camiones empezaron a bajar la madera más rápido desde Guadalajara. Después llegaron los grandes embalses, Entrepeñas, Buendía y Bolarque, que cortaron el paso del agua libre. La última gran maderada fue en junio de 1936. En los años 60, el oficio había desaparecido por completo.
Por suerte queda la memoria. En muchas casas de estos pueblos, el abuelo fue ganchero, y esa historia se transmitió de padres a hijos, de boca en boca, llegando hasta hoy.
De oficio perdido a Patrimonio de la Humanidad
La Fiesta Ganchera es itinerante. Cada verano la organiza un pueblo distinto de la Asociación de Municipios Gancheros del Alto Tajo: Peralejos de las Truchas, Taravilla, Poveda de la Sierra, Peñalén y Zaorejas. Este año, en su trigésima edición, le toca a Poveda.
No es una fiesta local cualquiera. Está declarada Fiesta de Interés Turístico Regional desde 2008, el oficio es Bien de Interés Cultural de Castilla-La Mancha y, desde el 1 de diciembre de 2022, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Ese reconocimiento no llegó solo. Fue una candidatura internacional sobre el transporte fluvial de la madera, compartida con Austria, República Checa, Alemania, Letonia y Polonia. El oficio que aquí se recuerda se practicó, con otros nombres, en media Europa.
El pasado junio, la edición del 30 aniversario se presentó en Madrid, en la Oficina de Promoción Turística de Castilla-La Mancha de la Gran Vía. Una tradición de pequeños pueblos expuesta en el escaparate de la capital.
El programa, día a día

Viernes 28. Una primera noche para entrar en materia sin prisa.
La fiesta arranca a las 19h en la plaza del pueblo, con la inauguración y una conferencia a cargo de Dña. Lorena Díez. A las 20h, Vino español. Y a las 22:30h, proyección audiovisual sobre el Parque Natural del Alto Tajo, de Miguel Ángel Langa.
Sábado 29. El día grande.
A las 09h, concentración de gancheros y pasacalles por la plaza con los Gaiteros de Mirasierra. A las 11h llega el momento que todos esperan: la bajada al río Tajo, la suelta y el descenso de troncos, desde la junta del Tajuelo con el Tajo. Cerca de veinticinco gancheros, con vestimenta de época y bichero en mano, bajan alrededor de un kilómetro y medio sobre los troncos, agrupando y conduciendo la madera como se hacía entonces.
A las 13h, la saca de troncos en el Vado del Tío Petrillo, con mulas, para sacar la madera del agua. A las 15h, comida popular en el frontón del pueblo. A las 17h, demostración de oficios con los Hacheros de Castilla y la Cabaña Real de Carreteros. Y a las 20h, actuación folklórica del Grupo Folk Chambra para cerrar la jornada.
Si solo puedes venir un rato, que sea a media mañana del sábado. La bajada al río es lo que no te puedes perder.


Cómo vivir el fin de semana
Poveda de la Sierra está en el extremo sureste del Parque Natural del Alto Tajo, uno de los sistemas de cañones y hoces más importantes de Europa. Se llega por la A2 hasta Alcolea del Pinar y de ahí por carreteras comarcales en dirección a Molina de Aragón. Está a unos 33 kilómetros de Molina y algo apartado del mundo, justo lo que buscabas, ¿verdad? 😉
Equípate bien: ponte un buen calzado, lleva protección solar y quizá hace un par de años os diríamos que llevárais también algo de abrigo, que por la tarde refresca, pero con el verano que llevamos, suena más a deseo. Y muy importante, llévate tu basura de vuelta, el parque lo cuidamos entre todos.
No vengas solo a ver la maderada. Duerme en la comarca y quédate un par de días. Los pueblos de la Mancomunidad son la mejor base, con una oferta amplia de hostales y casas rurales para hacer noche y buena mesa para reponer fuerzas. Desde aquí puedes caminar por las hoces, asomarte a los miradores del Tajo o bajar al agua. Y si te va la aventura, en la propia Poveda encontrarás empresas de turismo activo para hacer kayak, barranquismo o senderismo por el parque. La fiesta se vive de otra manera cuando no tienes que volver corriendo a casa al terminar el descenso.
Un pueblo para quedarse
Cada agosto, este rincón de Guadalajara demuestra que una tradición no se conserva encerrándola en un museo, sino repitiéndola. Los gancheros vuelven al agua porque hay quien los espera en la orilla, y porque hay pueblos que se niegan a que su historia se apague.
Ven a la XXX Fiesta Ganchera. Baja al Tajo, come en familia, disfruta de esta tradición única de los gancheros y mira alrededor, verás que no sólo es un sitio bonito para pasar un finde de agosto, es un lugar con riqueza natural e histórica para descubrir y hasta empezar de nuevo.
Nos vemos en el río.